
Esta imagen impresionante [1] ha circulado por los noticieros regionales e internacionales desde el día de ayer. Con la paranoia del calentamiento global, que muchos tenemos (aunque el gobierno de EE.UU. siga negándose a reconocerlo), es inevitable pensar que los incendios en la alta y baja California puedan de alguna manera estar relacionados con este fenómeno. Más allá de lo que queramos ver, los partidarios del calentamiento global y preocupados por la crisis climática, lo cierto es que California y Baja California son parte de un gran
desierto, y este tipo de
incendios naturales son muy normales desde que tenemos registros. No obstante, lo que sí es de asombrarnos es la
intensidad y
frecuencia de los incendios, que parece ir en aumento año con año. Una manera de medir lo anterior es con la totalidad del área que consumen por año: en los EE.UU.A., consumieron 3.4 millones de hectáreas en el 2000, 3.5 millones de hectáreas en 2005 y ¡4 millones de hectáreas en 2006! [2] (para darles una idea, la superficie total del estado de Baja California es de aproximadamente ¡7 millones de hectáreas!). Si hay alguna relación en esta progresión, esta no parece ser lineal... Lo cierto es que parece haber un consenso en cuanto a que el calentamiento global, si no está afectando ya a los incendios, lo va a hacer muy pronto en el futuro cercano, aumentando precisamente su frecuencia e intensidad.
Si bien la peor parte de los incendios les tocó a los gringos al sur de California (y a nuestros no pocos compatriotas por esos rumbos), Ensenada no se salvó de los incendios, con al menos mil 200 hectáreas afectadas [3]. Al respecto, me encontré esta noticia en El Vigia:
Más de 300 viviendas afectadas, mil 200 hectáreas de tierra devastadas, la evacuación de cuando menos mil personas y la carretera Ensenada-La Bufadora cerrada por más de 5 horas, es el resultado de los incendios forestales registrados en el municipio a consecuencia de los vientos de Santa Ana.
El alcalde César Mancillas Amador, informó que las zonas más dañadas fueron los ejidos Esteban Cantú y Antonio Meléndrez, donde 55 casas-rancho quedaron reducidas a cenizas.
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Referencias:
[1]
NASA[2]
Huffington Post[3]
Periódico El vigía

